Viejos son los trapos. Y clásicos son las películas de Francella, Disi y compañía. Sin embargo, a más de uno no le agrada ese cine; el nuestro, el bizarro. ¿El por qué? Fácil. No tienen sentido. "¡De acá!", diría Olmedo. Y yo también. Porque soy un loco enamorado de esas maravillosas obras de arte ochentosas. Sí, sigo siendo un niño. Y no soy bajito, pero me gusta joder con la pelota. Un Bañeros 2 la playa loca; o Exterminaitors; por que no un Matamonstruos en la Mansión del Terror. ¿Te acordás? Cómo olvidarlas. ¿Y de las chicas? Obvio, las verdaderas, que no tenían nada armado. Adriana Brodsky, la Negra Traverso, Beatriz Salomón, Silvia Pérez o Susana Romero. Pero yo tuve mi gran amor: Mónica Gonzága. Además, en toda película siempre estaba esa broma fácil de entender. Como así también la intención de copiar. ¡Genios! Como a ET. Menos mal que acá no llamaron a casa. Sí a Monguito, el nuestro, el mejor. O al doble de ALF. El popular Glut, en las locuras del extraterrestre... El tiempo pasó y muchos grandes valores (y no del tango) ya no están entre nosotros. Sí en una larga gira por el cielo. Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Javier Portales, Tato Bores, Minguito... tantos. Pero otros siguen acá. Y son queridos por muchos. Como los ya nombrados Emilo Disi y Guillermo Francella; Alberto Fernández de Rosa, Gino Renni, Berugo Carámbula. O ¡Paolo! con sus números matan; también Juan Carlos Calabró, el majestoso; y por supuesto Carlitos Balá. Seguramente me olvidaré de nombrar alguno, puede ser. Pero de algo no me olvido, y son de estas grandes películas argentinas, el verdadero cine nacional. Por suerte, del VHS al DVD hay un sólo paso. Y hoy por hoy tengo todas estas perlitas en mi videoteca. Gracias a ellos, almaceno recuerdos que no voy a olvidar...
