7.11.09

Incomparable

Que 20 años no es nada dice la canción Volver, de un tal Gardel. Y justamente, si de música hablamos, cada vez que escucho Un Estate Italiana, del Mundial ’90, se me pone la piel de gallina.
Hasta ahora nadie pudo ganarle a esa fabulosa melodía, que es tan especial para nosotros. Tenía siete años cuando la escuché por primera vez. Pegó y mucho. Como la final ante Alemania. Ese día lluvioso en Tucumán nadie, pero nadie quiso salir a festejar el subcampeonato por culpa de un señor de apellido Codesal.
Ahora, en Sudáfrica 2010, tendré 27. Y pese a que costó llegar hasta ahí, tengo un mínimo presentimiento que, como hace dos décadas, volveremos a estar en el partido decisivo. Y por qué no quedarnos con esa copa dorada (sólo pude tener en mis manos la que venía con las pastillitas) que tanto me gusta.
Mientras tanto, para pasar el tiempo, aguardaré escuchando un poco de verano italiano, al que muchos lo llamaron el estadio italiano. Obvio, subtitulado al estilo de este blog.

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1 comentario:

Benja dijo...

genio, genio, genio, ta-ta-ta-ta-ta jajajja sos un capo total, amigo