26.9.12

¿Fantasía o realidad?

Un reconocido profesor de economía de la Universidad norteamericana Texas Tech alegó que él nunca había reprobado a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que raspar la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en éste sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad. 
El profesor les propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo. Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería reprobado y nadie sacaría una A. Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron B. 
Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos. Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener una A; y, así, también estudiaron menos. El promedio del segundo examen fue D! Nadie estuvo contento. Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó F: raspados todos! Las notas nunca mejoraron. 
Los estudiantes empezaron a pelear entre sí, culpándose los unos a los otros por las malas notas hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía. Para el asombro de toda la clase, ¡todos perdieron el año! Y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo. Es sencillo; simplemente se debe a que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando muy duro cuando la recompensa es muy atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general.

16.7.12

Puerta cerrada

Tuve una casa hermosa. Grande. Acogedora. Crecí con ella. Guardé mis mejores secretos. Supo ser aliada en tiempos buenos y malos. Renegué muchas veces, pero también la disfruté a pleno. Y hoy le digo adiós. La vida quiso que deje de ser mi casa. La de mis padres. La que pensé que algún día Anita sería parte. Ya no. El destino apostó por otra cosa, y la tristeza es grande. A la calle Mendoza 3969 ya no la veré con los mismos ojos. La voy a extrañar. Fue, sin dudas, una gran parte de mi vida. Y la de muchos...

26.2.12

Dentro de mi corazón


Quizás Ana jamás lea esto; tal vez, en algún momento de su vida, alguien le cuente que hace un tiempo su papá le escribió sobre su bisabuela. Sabrá entonces que cuando tenía cuatro años, una señora chiquitita, de piel blanca y con unos ojos azules hermosos, se fue al cielo en silencio para transformarse en su ángel de la guarda, y desde arriba poder cuidarla.
Entenderá también que su papá, si bien nunca le habló mucho de ella, amaba a esa señora de nombre Meris. Porque sólo él, en su interior, sabía perfectamente el cariño que le tenía, pero no se animaba a contarle a los demás. Se lo guardaba muy dentro suyo.
Y así Ana averiguará, por qué no, que quien escribe fue uno de los últimos en escuchar la luchada respiración de esa preciosa señora, que amaba las cosas dulces y tiempo atrás supo cocinar como nadie en el mundo las comidas más ricas en aquella vieja casa de la calle Salta.
Sabrá que Juan, su papá, frunció durante todas estas palabras los labios para no dejar escapar más lágrimas de las que ya derramó pensando en su abuela una noche silenciosa de febrero.
Porque Ana, a esa altura, entenderá que la vida está llena de momentos; buenos y malos. Y cuando tocan los peores hay que salir adelante. Por eso comprenderá que este desahogo de Juan, que le tocó ver llorar a su mamá por su mamá, lo hizo más fuerte. Porque se animó a escribir esto y lo compartió. Dejó guardado en palabras el enorme cariño que le tenía a su abuela. Y si bien ella ya no está físicamente, el recuerdo permanecerá dentro de su corazón y en la memoria de él por siempre, como esa mirada profunda de aquellos enormes y azulados ojos, al cual tuvo el placer de heredar de esa persona hermosa llamada Meris. Mi abuela; su bisabuela…

23.11.11

Levántate, hijo de perra...


"Déjame decirte algo que ya sabes.
El mundo no es arcoiris y amaneceres.
En realidad es un lugar malo y asqueroso.

Y no le importa lo duro que seas,
te golpeará y te pondrá de rodillas,
y ahí te dejará si se lo permites.

Ni tú ni nadie golpeará tan fuerte como la vida.

Pero no importa lo fuerte que puedas golpear,
importa lo fuerte que pueda golpearte
y seguir avanzando,
lo mucho que puedas resistir,
y seguir adelante.
¡Eso es lo que hacen los ganadores!

Ahora, si sabes lo que vales,
ve y consigue lo que vales.
Pero debes ser capaz de recibir los golpes
y no apuntar con el dedo y decir que eres
lo que eres por culpa de ese o el otro.
¡Eso lo hacen los cobardes!
¡Y tú no eres un cobarde!
¡Tú eres mejor que eso!”

3.8.10

Lo mejor que escribí

Me enteré que llegarías por un palito loco que dio positivo. Con el tiempo, en una pantalla te vi por primera vez. Y finalmente, un tres de agosto de 2007, te tuve en mis brazos antes que todos te conozcan.

Sin darme cuenta del tiempo, hoy ya cumplís tres añitos. Con ellos aprendiste a caminar, a hablar y hasta hacerte fan de los Halcones Galácticos; conocí que tu color favorito es el rosa y que el Lobo Feroz tu peor enemigo; supe lo mucho que querés a las personas y que esos ojos azules son lo más hermoso que uno pueda mirar.

Orgulloso y con toda la baba del mundo, hoy puedo contártelo a vos, Disco Stu. Porque el destino quiso que en mi "juego de la vida" los dados apunten al casillero de ser papá. Y de ser un verdadero papanatas, por suerte, acorté la palabra a lo que soy hoy.

Corto y sencillo, sólo quiero que estas palabras queden guardadas por siempre. Y cuando aprendas a leer, sepas que un tres de agosto, pero del 2010, alguien le hizo conocer a la gente tus gustos, tus miedos y sobre todo, lo hermosa que sos. Porque para mí, sos lo mejor que escribí.

23.6.10

Contá conmigo

Uno, dos, tres, ¿quién te crees? ¿Crees que podés hacer lo que querés? No te equivoqués, me conocés y sabés lo que soy capaz de hacer. Basta de joder, ¿me entendés? Sí, a vos, Juan Manuel. ¿O me vas a decir que escribir te hace bien? Uno, dos, tres, dale, arriba, vamos para adelante y sacá ese pasado pensante. Aprendé a entender que sólo se vive una vez. Descargarse, a veces, hace bien. Seguí con tu forma de ser, no cambiés que algo mejor está al caer. Ey, pero no te apurés. Uno, dos, tres, se me hizo tarde otra vez. Caminante no hay camino, delirante no hay delirio. Ay, María Delirio, qué recuerdos y qué buenos vinos. Uno, dos, tres, crecé, Juan Manuel. Ok, lo haré, pero hasta aquí llegué con el uno, dos, tres que me da la suma de seis. The end, ahí se ven.

21.6.10

Al final, la vida sigue igual

Ahí está, firme, dispuesto a salir adelante. Su corazón no pasa por su mejor momento. Lo dejaron. Pero él, se la juega y va. Camina con la cabeza alta, aún sabiendo que por atrás lo persiguen recuerdos que no quiere olvidar. De pronto, se detiene. Y a lo lejos, la ve nuevamente. Piensa en el fondo de su interior cómo pasó todo. Intenta buscar, como a un juguete perdido, la forma de comprender lo que pasó. Se acerca y la saluda. Fría, ella hace lo mismo. Y en ese instante, sale de la boca de él todo lo que repensó una noche mientras hacía ñoquis, bien redonditos y de ricota. “Estás cambiando más que yo”, le dice. “Asusta un poco verte así. Pero cuanto más alto trepa el monito, así es la vida, el culo más se le ve”, le afirma, dejándole en claro todo lo que ella cambió en este tiempo. Sin embargo, no dice nada, sólo lo mira; él, en cambio, espera alguna réplica. Pero nunca llega. Decide, así, seguir por el camino del principio. Un camino que empezó a encontrar después de recibir un rotundo no en reiteradas oportunidades del amor que él pensó que sería para siempre. Al final, la vida sigue igual.


25.5.10

Pensar

Pensé que te conocía. Pensé que sabía todo de vos. Pensé mal. Y ahora que lo pienso, no puedo dejar de pensarlo. Y me contradigo. Porque podrán hacer pensar a McFly, pero no a mí. Ya no. Los pensamientos, dicen, a veces no se piensan. Se hacen. Y no los hago. Entonces, pienso, pienso, pienso y ahora lo sé. Sé que lo sé. Esto, seguramente, es para pensar, porque realmente me dejó pensando.

4.3.10

Volver a recordar, lentamente

Un pasado pensado equivale a la suma de todos los recuerdos. Y en esa curiosa matemática del tiempo, la imaginación puede llevarte a la ecuación perfecta de aquella vez que hiciste algo, y que cada vez que vuelve a tu mente, se multiplica al recordarla con amigos.
Te reís con ellos y de charla va, charla viene, salen historias de épocas que jamás volverán. Como la de los lentos.
Un viernes de febrero, sentados, o mejor dicho tirados en la pileta con el poderoso Garda (porrón de por medio y buena música por detrás) comenzaron los parloteos de esas salidas a los boliches en que terminaban con un final feliz, o con el garrón de regresar a casa con un terrible dolor de bolas, que sólo los hombres entienden cómo quitárselo.
Recordábamos, por ejemplo, cuando entrábamos a las 4 de la mañana a bailar, comprábamos unos tragos –muy de moda por ese entonces-, y aguardábamos ese momento tan glorioso: el del apretón.
Había dos formas de encarar: ir de una vez, sin vueltas, a una chica y estar con ella toda la noche hasta esperar el lento o hacías la jugada más arriesgada y comenzabas con tu caza directamente cuando de fondo comenzaba a sonar temas como "Whats Up" y se encendían las populares luces negras, acompañada por la maravillosa bola de cristal, amada por Disco Stu.
Las dos opciones eran buenas, pero siempre uno se quedaba con la segunda; más arriesgada. Porque a medida que pasaban los temas, menos posibilidades de estar con alguien había. Y lo máximo que te podía suceder en el peor de los casos era cuando dabas vueltas y vueltas una y mil veces –con la luz de neón decorándote tu remera con lunares blancos- y, al lograr el objetivo, bailabas una canción y ¡PUM! arrancaba nuevamente las entonces llamadas música dance. Garrón, mal.
Pero cuando funcionaba de movida, je, el momento ya venía estudiado. Arrancabas no tan pegados, mano de por medio, y para romper el hielo llegaban las tres preguntas de memoria: ¿Cómo te llamás? ¿Cuántos años tenés? ¿A qué colegio vas?
Una vez resuelto el dilema, y vos dando también tus respuestas a las mismas preguntas, la confianza de avanzar con los deditos era mayor. Y a medida que sonaban esos maravillosos lentos llegando al punto máximo de more tan word, la posibilidad de "chaparse" a la minita era increíble. Ojo, alguna vez le pifiabas y te quedabas ni siquiera con el número de teléfono (en ese entonces comenzaba sin el 4 adelante) y terminabas la noche sin pan ni torta.
Igualmente, honor y gratitud fue el brindis que hicimos con el Garda a esos días de gloria, donde los lentos eran el punto para terminar el boliche de la mejor manera.
Hoy, con el tiempo pisado y de a poquito, por suerte, uno puede volver a recordar, lentamente.

19.1.10

Soy nerd, ¡Y qué!

No uso anteojos, menos camisa. No me peino al medio ni llevo lapiceras. Pero acá estoy, como un nerd, haciendo cosas que jamás solía hacer. Era simple. De barrio. De los que jugaban a la pelota con los vagos. Ahora, en cambio, paso 14 horas diarias sentado frente a una pantalla. Mis dedos están musculosos. Y no es que haga gimnasia. El teclado es mi ejercicio de todos los días, en una vida totalmente cambiada a mi infancia. Si ya hasta al fútbol lo juego en la máquina. Antes, apenas sabía lo que era un disquete. Es más, internet sólo era el dibujo de una E en mi PC. Se me fue lo deportivo y me ganó la vagancia. Aunque muchas veces son horas trabajadas. No me interesa ser Bill Gates ni crear algo en la red. Pero ya le tomé el gustito y lo confieso: sí, soy un nerd, ¡Y qué!

31.12.09

Salute

Aurevoir. Goodbye. Arrivederci. Addio. Abschied. Adeus. Adjö. Dag. Sayônara. Zài jiàn. Ila alliqaa. Ma'a ElSalama. Paka. Пока. Yásas. dovízhdane. Para qué complicarse: ¡ADIÓS, 2009!

23.12.09

Robotitos

Robotitos solitarios. De a montones. De bajo consumo, con pilas recargables. Dispersos por todos lados, resguardados en cientos de cajas azules. Seis por cada ala. De norte a sur; de este a oeste. Arriba y abajo. Cada uno a las órdenes de su líder. No se venden. Son Personal. Pero desean escapar. Nadie se quiere quedar en ese lugar. Sí cobrar. Chau 2009 dirán. Y ahí estarán. Robotitos solitarios. De a montones. ¿Hasta cuándo este desorden? Por lo pronto seguirán, siempre y cuando alguien los haga callar.

27.11.09

Honor y gratitud

Fue el homenaje menos pensado, pero el más copado. Hace unos días, se cumplieron 18 años de la muerte de Freddy Mercury. Para rendirle tributo al rey (mejor dicho a la reina) la rana René, Peggy, Gonzo y sus amigos hicieron una versión de "Rapsodia Bohemia". Video psicodélico como pocos. Disfruten.
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10.11.09

¿Qué ves cuando me ves?


No, no es lo que se te vino a la cabeza, mal pensado. Fijate bien y te vas a dar cuenta. ¡Qué pedazo de..!

7.11.09

Incomparable

Que 20 años no es nada dice la canción Volver, de un tal Gardel. Y justamente, si de música hablamos, cada vez que escucho Un Estate Italiana, del Mundial ’90, se me pone la piel de gallina.
Hasta ahora nadie pudo ganarle a esa fabulosa melodía, que es tan especial para nosotros. Tenía siete años cuando la escuché por primera vez. Pegó y mucho. Como la final ante Alemania. Ese día lluvioso en Tucumán nadie, pero nadie quiso salir a festejar el subcampeonato por culpa de un señor de apellido Codesal.
Ahora, en Sudáfrica 2010, tendré 27. Y pese a que costó llegar hasta ahí, tengo un mínimo presentimiento que, como hace dos décadas, volveremos a estar en el partido decisivo. Y por qué no quedarnos con esa copa dorada (sólo pude tener en mis manos la que venía con las pastillitas) que tanto me gusta.
Mientras tanto, para pasar el tiempo, aguardaré escuchando un poco de verano italiano, al que muchos lo llamaron el estadio italiano. Obvio, subtitulado al estilo de este blog.

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16.10.09

¡D10S mío!

Mamá me lo dijo una vez: “Diego es grosero”. No la entendí hasta que escuché, mientras chupaba unas cervecitas con amigos, la noticia que se comentó por todo el mundo: “Maradona se fue de boca”. Pensé que había sido en el ‘97 pero, me parece, estoy perdido en el tiempo. "¿Y la grosería?", reflexioné. Ya fue. Bueno, igual, de algo estoy seguro: yo soy blanco o negro. Gris no voy a ser nunca en mi vida. Por eso, urgente, tendré que tomar una Garompa y que todo me chupe un huevo. Como a D10S, el chiquitito más grande.

23.9.09

Mensajes subliminales (sólo para entendidos)

Don Adolfo de la Vega debe sentirse contento. Sucede que hace más de un año, un loco, mientras veía tele, observó una performance única y se le ocurrió una idea genial, que le haría ver millones de Roca morados. El hombre, entonces, fue al centro, hizo una llamada (ahora en inglés), aguardó hasta dos minutos y… ¡sucutrule! Nació todo. Pará, che, no sólo eso: de esa genialidad, además, surgieron personajes únicos, que sólo en Tucson City existen y estaban escondidos: el doble de Toti; Miss ok; fofó Dari (iiiiiiii); Bruce Lee gordo; el que tiene apellido de papa; marca de vino trucho y así un montones más. Sin olvidarse los que tienen cargos con nombre de horario de la tarde…
Pero lo que importa es lo que hizo este hombre. Para aplaudirlo. No la dudó y, en un abrir y cerrar de ojos, contrató a robotitos (me incluyo) para que le facturen un fangote de guita por día y sea feliz de por vida. Lo consiguió, por supuesto. Hoy, tiene casi mil y pico de 007 (ya saben lo que ese número), cosa que no es poco. Todo bien. Laburo para algunos, algo importante. Lo que da bronca es ver a personajes que piensan, como son un cacho más (en ese lugar solamente), creen te pueden manejar como quieran. Muchas cabezas ya se cortaron. Y muchas más habrá por decapitar. Pero no todo es negativo. Hay gente copada, que hace el aguante. Veremos qué pasa en un futuro no muy lejano. Mientras tanto, sigo pensando en lo bien que hizo este hombre (con ayudín del ruso) y en por qué escribí esto dejando, por supuesto, mensajes subliminales.

4.9.09

¡Whisky!

Hermosas como siempre, las chicas comenzaron a llegar al centro comercial donde Víctor, el fotógrafo, las esperaba para el gran retrato del año. La primera en caer fue Blancanieves, acompañada por sus guardarodillas, los siete enanitos. "Espejito, espejito, quién es la más bonita de todas", decía esta mujer de tes blanca que tenía, no se sabe por qué, una obsesión por las manzanas.
Luego, sin perder tiempo, llegó Ariel. Esta sirenita estaba serena, pero con un olor particular. Es que afuera del lugar la sensación térmica marcaba 41 grados y la baranda a pescado frito era terrible; aunque para algunos, delicioso. “Disculpe la demora, buen hombre, vengo de hacer una denuncia en la policía”, le aclaró a Víctor. Según cuentan, Popeye el marino venía acosando hace días a la dama y por tal motivo tuvo que recurrir a los "azules".
Atrás de ella, la tercera en caer fue Cenicienta junto a sus tres tristes hermanastras, que no paraban de decirle: “hasta las 12, chiquita. No más; hasta las 12, eh”. Pobre niña, no sabía cómo sacarlas de encima a estas molestas.
El olor a pescado que estaba impregnado en el salón, de pronto, se cambió por el de flor, que perfumó el lugar. Era Jazmín, que llegaba de su mundo ideal, donde todo lo que pedía esta princesa se le hacia realidad. Aunque, se sabe, esta mujer es un poco obsesiva. “Uh, me olvidé de apagar la lámpara. Me va a salir carísima la luz”, dijo.
Apurada y renegando Bella fue la siguiente en aparecer. “Sorry por la tardanza. Mi novio es una Bestia manejando y chocamos. Además, no sé por qué, pero mi reloj nunca apareció”, se excusó.
Risas de aquí, de allá, fue entonces que llegó re loca, como siempre, Alicia, acompañada por un gato, que, según ella “le hace ver un país de maravillas” (pero la verdad es que la rubia toma éxtasis). "Feliz no cumpleaños para todos", celebró.
El clima era ideal. Sólo faltaba una mujer. Y media hora después apeareció la última. “Perdón, me dormí”, dijo Bella Durmiente, a medio arreglar.
Ya con todas en el lugar, sin perder tiempo Víctor acomodó a una por una para lograr una gran toma. Tenía que ser la mejor fotos de todas. Porque era la de ellas, las princesas que de chicos no hicieron reír, emocionar y hasta desearlas. "A ver... ¡Digan whisky!", tiró el hombre de la cámara. Así, colorín colorado, la foto quedó en un cuadro, para todos los colgados.

25.8.09

Stress

Si uno sabe que la vida es una caja de pandora, mezclada a la vez con una de chocolate, no hay dudas que en algún momento encontrás alguna sorpresa. Por eso la mamá de Forest no estaba equivocada en lo que atestiguaba en la vieja Alabama. Como yo, que aunque piense que no estoy tan del moño, ni mucho menos de corbata (tenía que ir el chiste fácil), no me canso de decir que, bueno, sí, un poco chapa estoy, soy una buena persona. Créame. Lo malo es que no sé hasta qué punto. Algunas veces, mil demonios acechan mi cuerpo pidiendo liberarse. Los motivos sobran: con 26 años vividos y por el momento ninguno moridos, llegué a la conclusión que siempre, cada uno de nosotros, hermanos, debemos tener en nuestras vidas un tiempo de relax. Un break, diría la dama ok. Por eso me libero con estas palabras. Y mientras la música de Marley suena de fondo, no me canso de escribir Bobadas. No, señor. Sepa comprender, lector: ¡son las tres de la mañana! Entonces, usted, que no tiene nada que hacer y se dio una vuelta, capaz dado vuelta para leer estas líneas, no me reproche. Entienda al escritor: debe liberar todo el stress que lleva encima. Tal vez por un poco de aquello; quizás, por lo otro. No sé. Cuando el cansancio te supera, siempre uno termina para atrás, con el párpado a medio fruncir. Sí, estoy enervado. Agotado. Pero ojo, no me preocupo: tengo a mi Pai José, que con sus fieles palabras “ya se le va a pasar” algo me tranquiliza. Además, lo tengo decidido: mañana me interno en la clínica de relajación de Emilio Disi y Doris del Valle. Ahí, por lo menos, sé que Katja Aleman será mi enfermera. Y por qué no la Florimonte. Llevaré magnolias y malvones. Todo sea por mi stress.

4.8.09

Nunca más

Para darse una idea de lo que es estar al pedo, este viernes, a las 12 horas, 34 minutos y 56 segundos, correspondiente a la fecha 7 de Agosto de 2009 tendremos el siguiente horario y calendario: 12:34:56 - 7/08/09. O sea, 1 2 3 4 5 6 7 8 9. ¡Por única vez en la historia!
Dale, tratá de hacer algo que te deje marcado ese momento y, en un futuro, lo puedas recordar por siempre. Y así, tal vez, no hagas estas bobadas.

30.7.09

Ver para creer

En un capítulo de los personajes amarillos, se observa que tras el traumático tratamiento al que le somete Lisa, Bart es incapaz de agarrar un par de pasteles y sólo con acercar las manos a ellos, su cuerpo se pone a temblar y se derrumba angustiado en el suelo. En “La naranja mecánica”, tras el tratamiento al que sometían a Alex de Large para modificar su conducta, finalmente le ponen a prueba llevando a una joven desnuda ante él y el chico también se muestra incapaz de ponerle las manos encima mientras experimenta una intensa angustia física.
Los Simpsons nos sorprenden día a día. Y gracias a un amigo, encontré imágenes de distintos episodios donde hacen las parodias de las escenas más famosas de algunas películas. Acá les dejo el link. Espero que las disfruten tanto como lo hice yo. http://www.actualidadsimpson.com/archives/category/de-cine

13.7.09

Palabrópolis

Ella bebió y se mamó. Lo miró. El la encaró. Se acercó. “¿fuego?”, preguntó. “No”, contestó. Lo tachó. Luego, vomitó. Se marchó, caminó y puteó. Ocho cuadras renegó. Un bajón, pobre señor, no comprendió. Se las tomó. Nunca más apareció. “Oh”, enfatizó. Se quebró. El celular sonó: era el Nono. Lo retó. Volvió. Miró Calabró. Se alimentó, se acostó y por supuesto, se durmió. Despertó y con resaca terminó. Con porrón, la curda curó.

30.6.09

Más que Heidi, María Juana

Creo que estoy crazy, Macaya. Me di cuenta anoche viendo un video de… ¡Heidi! Sí, así de loco estoy. La cosa sucedió cuando, recordando momentos gratos de mi niñez prolongada, me puse a observar en youtube clásicos animados. De pronto, en un enlace, me apareció la campesinita esta (que por supuesto se la mandaba Pedrito), invitándome a que admire su video. Lo hice, claro. Y fue ahí que descubrí la verdad de todo: ¡cómo le gustaban las drogas a los que componían la música de esta chica de cachetes rojos! Tanto como a Popeye su ¿espinaca? (mmmm). Al comenzar la canción la letra dice: “Abuelito dime tú, qué sonidos son los que oigo yo”. Ahí te das cuenta que apenas empieza el tema ya estaban todos recontra locos. Para colmo, después sigue: “Abuelito dime tú, por qué yo en la nube voy”. Obviamente no hace falta explicar nada. Y por último, la remata: “Dime por qué huele el aire así, dime por qué yo soy tan feliz”. Qué hijos de puta… ¡la veíamos y la cantábamos! abuelitooooo, abuelitooooo… nunca yo de ti me alejaré. Grande, Heidi. Encima el viejo de barba (tremendo dealer) -al igual que Pedrito- le daba por las noches a la niña. Por supuesto, de la cabeza.
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24.6.09

¿Roja o Feroz?

Lo que leerán a continuación es la versión no oficial del juicio que llevó a cabo (y ganó) el abogado del Lobo Feroz a la dulce Caperucita. El tema fue así: en la última reunión de la Corte Suprema, se trató y se cuestionó la duda de saber quién realmente es culpable. ¿Es el Lobo Feroz o es obra de la dama de rojo? Efectivamente, la narración de Perrault se presta a muy diversas interpretaciones. No obstante, hay puntos de acuerdo que son indiscutibles y que pasamos a enumerar.
1) Bien sabía Caperucita que podía encontrarse con el Lobo.

2) Caperucita no era ajena al hambre del Lobo.

3) Si Caperucita hubiera ofrecido al Lobo la cesta de la merienda de su abuelita, muy probablemente no habría ocurrido lo que ocurrió.

4) El Lobo no ataca inmediatamente a Caperucita sino que al contrario, conversa con ella.

5) Es Caperucita quien da pistas al Lobo y le señala el camino de la casa de la abuelita.

6) La abuelita es idiota al confundir a su nieta con el Lobo.

7) Cuando Caperucita llega y el Lobo está en la cama con la ropa de la abuelita, Caperucita no se alarma.

8) El hecho de que Caperucita confunda al Lobo con la abuelita, demuestra que iba poquísimo a visitarla.

9) Lobo, con esas preguntas tan tontas y directas, quiere alertar a Caperucita.

10) Cuando el Lobo, que ya no sabe que hacer, se come a Caperucita, es porque no le quedaba otra solución.

11) Es posible que antes de ello, en el bosque o en la cama, Caperucita hiciera el amor con el Lobo.

12) La versión del cuento por la que Caperucita, cuando oye la pregunta del Lobo: -¿ A donde vas, Caperucita?.- A bañarme desnuda en el río- respuesta de Caperucita que cobra cada día más fuerza.

13) Es por tanto Caperucita (y no el Lobo Feroz) la que provoca los instintos naturales de la pobre fiera. Primero los sexuales y posteriormente los depredadores.

14) También la madre de Caperucita tuvo gran parte de culpa al no acompañar a su hija.

Estos 14 puntos son, en principio, claros y concisos. Los que se empeñan en desprestigiar al Lobo Feroz no se han parado a pensar en la posible manipulación que se ha hecho de su figura, su actividad y su reacción ante una provocadora profesional (uopa) como era Caperucita. Entonces, se revoca, por lo tanto la sentencia de Cámara y se absuelve al Lobo Feroz y se condena a reclusión perpetua a los cazadores, por asesinato del lobo, en banda y a la madre de Caperucita por participe necesario en la ejecución de un delito. Se ha dicho, señores. ¡Se hizo justicia!
Fuente: elforro.com, más el agregado de Disco Stu, obvio.

17.6.09

Ignorancia

Un pluscuamperfecto de barbaries llegó con una historia nueva. Historia que nació en Chicligasta, ciudad natal de Braulio. Moreno de piel, ojos color café y pelo enrulado, este pibe, un poco panzón, nunca había hecho nada de (y con) su vida. Un vago, en síntesis. Pero una tarde de lunes, en la que se puso las pilas, leyendo los clasificados halló su primer laburo. La pensó y la pensó. Seis horas tardó en deliberar con su mente del ser o no ser de la situación. Convencido, se presentó al lugar y, sin darse cuenta, la rompió en la entrevista. Su carisma había podido más que su impresentable facha.
El trabajo consistía en atender a los clientes en un salón de belleza femenino llamado “Con personalidad”. Debía dejar satisfecho a los consumidores. No fue fácil para él; le costó al principio, es cierto. Pero de a poco se adaptó y se convirtió, en unos días, en el más buscado por la clientela. Pero este pibe lo que no se imaginó, ni contó (ni siquiera con su astucia), que ahí, en ese lugar, conocería el amor a primera vista. Gorda por donde se la mire, medio colorada, pecosa y con un defecto al caminar, vio a la mujer más linda del pueblo: Clementina. Enamorado él, cada día que pasaba la observaba de pe a pa. Tenía la excusa perfecta para ir a trabajar. Y una tarde, sin darse cuenta, ella, requerida por varios paisanos, lo miró.
Tímido, esa mañana Braulio agarró coraje y se le acercó. Se miraron, se estudiaron y, en un pestañar, se gustaron. Presumieron al principio, como todos. Fue entonces que una noche de luna lunera, tras unos tragos poderosos de Blue Curacao (de huevo), se estamparon el primer beso. Romántico. Nada menos que en el baile de Flavio. El ambiente era el mejor: música del príncipe Ariel de fondo y unas luces de papel celofán, que decoraban la situación. Todo estaba dado. Y cuando decidieron escapar juntos, fue ahí que se armó la gorda. Solos uno al lado del otro, cariño va, manito viene, un poco de tiki tiki… ¿Y? ¡¿YYY?! Clementina tiró la frase que ningún hombre (incluido este redactor) quiere (ni debe) escuchar: “estoy indispuesta”. La luna, el baile, la previa, todo, pero todo se fue al carajo. Braulio se sintió tan bajoneado, como su amigo que se bajoneó en ese momento, que no quiso escuchar nada más de ella. Fue así que la saludó, bien machista él, con un beso cachetesco y se despidió del lugar, dejándola sola (bah, con Andrés) en esa cama a medio desarmar.
Al día siguiente no se supo nada más de Braulio. Dejó el trabajo sin previo aviso y hasta Chicligasta, lugar que lo vio nacer. En cuanto a Clementina, se dice, quedó destrozada. Pero lo peor de todo es que ella nunca pudo llegar a explicarle al pobre hombre, que eso, lo que le había sucedido esa noche, sólo duraba una semana. Braulio, lamentablemente, (shh, shh), nunca lo sabrá. Le pegaron donde más duele: la ignorancia.

31.5.09

Sé que no sé

Hace un tiempo, un callejero me contó que la abuelita del cuento se había mudado al centro con el lobo feroz. Fue aquel día en el que el sol se levantó a la luna, pese a que no se ven nunca. Afirman que la mudanza se dio porque Gardel cantó con los Beatles en la plaza del barrio. Otros, ya que Bob Marley rugió en Cemento con los Rolling Stones. Lo que está claro, es que a veces hasta el más payaso merece un poco de amor. Como el lobo. Pero un día, a este animal nocturno la mañana lo encontró al huir, sin hígado, sin techo y sin amor. Entonces, ahí comprobé que la angustia es prima de la desesperación, y que a veces, tal vez, estar solo es mejor. Es más, al cielo no se llega nunca de a dos. No hay sentido, pero sé que no sé y siempre, siempre opino igual. Escribo sin escuchar...

26.5.09

Mesa de galanes

Por los pagos de aquel lugar, se entendía que iba a ser una noche agitada. Típica de sábado. Los hombres, impecables ellos, llegaron muy temprano a casa de Stu, que había decidido festejar su cumpleaños, justamente una semana después de su fecha de nacimiento. De a poco, uno a uno comenzó a sumarse a la mesa de los galanes, y no precisamente para tomar café. Cuando finalmente estuvo completa, todo pasó rápido. Tal es así, que las horas se hicieron minutos. Con ella, se esfumaron (y fumaron) 36 porrones, dos fernet y un vodka. Sí, bebidas por doquier. Además, 55 hamburguesas, muy bien preparadas por Mr Chochán, el señor de la noche (pero por lo viejo, eh). Era un día raro. Esperado, mejor dicho. Los que saben afirman que había pasado un largo tiempo que los galanes no se veían las caras. Es más, de previa, en el mail de invitación ya se advertía que los trapitos al sol iban a saltar como cuando uno escuchaba King Africa. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera, saltaron, sin parar. Lo bueno es que, pese a todo lo que se habló esa madrugada estrellada en el patio del agasajado, los viejos tiempos regresaron en cada palabra de los presentes. Como ser las anécdotas del imborrable viaje a Mar del Plata (hasta sonó la música en ese momento), sumada a muchas historias más, sin contar las locuras que, lamentablemente, no se las puede narrar por acá. Lo que sucedió después, obviamente, es parte de otra historia. Esta, en mi casa, es la de la mesa de los galanes.

14.5.09

Observatorio

Lueve que te llueve, llovizna molesta. Igual, Disco Stu camina por calle San Juan, tras dejar su ochentoso R12 en el estacionamiento de Ecogas. Hace unos pasos y observa. Analiza. Ve a las personas y sus distintas reacciones. Encuentra su primera víctima. Un pibe al que se le nota la cara de tristeza. El motivo es desconocido. Está molesto. Con la mirada hacia abajo. Hasta que aparece un auto rojo, con la música de Vilma Palma al palo, que le grita al pasar velozmente: “Carlitooooooooooooooooo” (la letra O va desapareciendo con la distancia) En ese instante, el rostro del chico cambia totalmente. Un simple saludo lo transforma. ¿Y a quién no le pasó? Vas colgado por la vereda, con cara de serio, y de repente sentís tu nombre o un insulto (siempre para bien) que te saca una carcajada, por más mínima que sea. La gente que pasa alrededor tuyo te mira y se pregunta internamente “de qué carajo se ríe” Siempre sucede.
O el caso contrario. Un hombre, con una tremenda rubia platinada (morocha de nacimiento) paseándose de la mano, y de pronto nunca falta el ¡señor! colectivo, o el auto con el grupito de amigos que gritan: “Chivoooooooooooooooooooooooooooooooo” Ojo, a este Don también le sacan una sonrisa, aunque por dentro se quiere cortar las bolas. Obvio que la mina ni parpadea, pero, como el caso anterior, por dentro se recontra mea de la risa. Son pequeños detalles que uno observa al caminar. Y más en un día de llovizna.

4.5.09

Viernes 13

Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver el horrible episodio. No entendía el por qué del momento, ni sabía el cuando de la acción. Estaba atónito. Hasta había soñado la tragedia, justamente, un día frío en una noche de verano. Creer que él estaba loco no era lo correcto. Sin embargo, lamentablemente, todos opinaban eso.
Los hijos del buen hombre se habían perdido tiempo atrás. El, decidido, los buscó por tierra y por mar, sin éxito alguno. Hasta ese viernes. Un viernes 13. Ese mediodía gris, donde las gotas lloraban desde el cielo anunciando que algo malo iba a pasar, pasó. Encontraron al pequeño Juan, en un callejón, junto a su hermana María Fernanda, abrazados, con los ojos cerrados y con marcas en sus manos. Así estaban los dos niños, de tan solo 9 y 10 años. Alguien había hecho algo malo. Horrible. Sin nombre. Los gritos desesperados de Doña Angela, la mamá, que llegó al lugar en el momento que el buen hombre avisó, eran desconcertantes. Como la mirada perdida de él. Habían asesinados a sus hijos, sin causa alguna.
Los años pasaron pero el mal recuerdo quedó por siempre. El buen hombre nunca más fue el mismo. Como así también el pueblo, que no supo encontrar al culpable de la horrible tragedia en el callejón de aquel viernes 13.

PD: ¡Por Dios, qué al pedo que estoy! ¡Y el asesino no es Jason!

25.4.09

Vale oro

En este tiempo en el que me volví loco por lo retro, no paro de lamentarme de haber roto, quemado o tirado mis juguetes de la infancia. Tenía todo lo que te imagines y no me quedó nada: Rambo, Thundercats, Playmovil, Locademia de Polícia, Cazafantasmas, los de la lucha de la WWF, He-Man, por nombrarte algunos. Sí, bajón, mal. Hoy, por suerte, aunque sea a través de imágenes de internet, puedo volver a recordarlos. Pero no es lo mismo. Se te pianta un lagrimón pensar que los poseías, siendo dueño absoluto, y ya no.
Pero un día apareció mi amigo Seba, que me vio triste al contarle los que le estoy relatando y me dijo: “tengo algo que te puede alegrar el día”. El loco, con dolor por desprenderse de su pasado, me regaló el megáfono que usaba Larvell Jones, el negro que hacía voces en Locademia de Policía. Un groso. Es cierto, no me dio el muñeco, ese que abría la boca, pero me otorgó su objeto, que para mí, es un tesoro. Ese pequeño gesto va a quedar almacenado en mi memoria retro por siempre, como así también estos viejos muñecos de plástico, que para mua valen oro. ¿O para vos no?
PD: si alguien tiene algo almacenado, comente ¡y mande foto!

21.4.09

Sonríe, te estamos filmando

Hay momentos en la vida en el que uno no siempre tiene un buen día y por esas cosas, muchas veces, se enoja con otras personas. No voy a mentir, me pasó. Y en bastantes oportunidades. Pero por suerte, gracias a la magia de internet, encontré un buen remedio para sacarme el mal humor. Y, obviamente, para regalarme una sonrisa. O dos. O tres. Mejor dicho, cuatro. Pienso y me cuestiono: ¿qué cosas pueden ser más contagiosas que ver a un bebé a las carcajadas? ¿Y si son cuatrillizos? Disco Stu te propone un trato: si no te reís, aparte de que sos un amargo, te permito que me digas lo que quieras en el comentario. Ahora, si te saco una sonrisa, aunque sea mínima y te desconecto del mundo un poco… ¡quiero un buen comentario, eh! Un video para alegrarte el día y puedas olvidarte, por un instante, de todo lo negativo.
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14.4.09

Déjà-vu

Parece loco, pero de pronto apareció en todos los medios de comunicación que el Coyote, después de casi 30 años de lucha, atrapó al Correcaminos. Y todo fue gracias a un ponja millonario que puso la papota. Lo venía diciendo: los dibujos están. Bueno, llegó el primero. Ahora, todos hablan de que el pobre"bip bip" fue devorado, y que el capítulo es truchísimo. Puede ser. Pero no digas que Disco Stu te lo anticipó hace un tiempo (25-02-09) y, además, te contó de lo lindo que sería ver estas cosas. ¡Uopa!

29.3.09

Bailando, todos al sur

Gloria a ella. A su canto. A la Diva. A Raffaella Carrá. Y por supuesto, a sus bailarines. Tienen que ver esto. Una coreografía psicodélica, en la que se llevan todos los aplausos los muchachos de pantalones naranjas, seguido por las chicas. No creía al principio. Es más, pensé que era una joda. Pero no. Es real. Y fue furor en su época. Uno de los videos más divertidos de la música, en manos de la rubia y sus secuaces. Con esta coreo, vamos todos al sur...
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26.3.09

Filosofar un rato

Hoy aprendí que nada es imposible. Que todo es posible. Y si la semana tiene más de siete días, por qué no intentarlo. Total, no se pierde nada. Si lo buscás, lo encontrás. Animate. Yo ya lo hice. Ahora te toca a vos. Después me contás, ¿dale?

17.3.09

That's all folks!

Días atrás, cuando se me prendió la lamparita, escribí algo sobre la venganza de los personajes malos ante los buenos (ver soñar no cuesta nada) donde contaba, entre otras cosas, de lo lindo que sería ver, por ejemplo, a Silvestre comerse a Piolín; o al Coyote dándole su merecido al Correcaminos. Pero sabía que me había olvidado de nombrar a la principal basura: Bugs Bunny, el conejo más odiado por muchos. Y bueno, hoy, gracias a un hombre cuyo nombre pocos saben (alguien me dice de paso cómo se llama) el maldito animal tuvo su merecido. Y fue a través de este señor. Sí, el ser de cabeza calva y vestido de cazador de la vieja época, reventó al pobre come zanahorias. Acá la versión de "Padre de Familia" para que todos los amantes, de los malos personajes, disfruten. Por lejos, el final, lo mejor. Y como decía el cierre de cada capítulo: That's all folks!

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10.3.09

Colgate conmigo

Vivir en una nube de pedo debe ser algo hermoso. Y pensar que todas las cosas tendrían que ser como vos imaginas, mejor. Muchas veces me quedé colgado observando gente, como así también a la nada. Sí, a la nada. ¿Alguien sabe qué es la nada? Sólo me acuerdo que fue una de las estrellas en “La Historia sin Fin”? No sé qué tiene que ver con lo que quiero escribir, pero tenía ganas de expresarlo. Hoy, justamente, en un momento en el que no tenía que hacer nada (cuack) una imagen apareció en mi cabeza. Y fue la del episodio de Los Simpsons donde Homero sólo pensaba en lo suyo, que era la Escuela de Payaso. Mientras había un incendio y observaba cómo se quemaban sus compañeros de laburo, para él, en ese instante, eran unos simples hombrecitos de cara pintada que lo hacían reír. Bueno, así me pasa a mí. Algunas veces veo cosas que no tienen nada que ver con la realidad. Y me cuelgo, mal. Dale, colgate conmigo.

25.2.09

Soñar no cuesta nada

¿Te preguntaste cuántas veces de pibe tuvimos esa fantasía animada en la que esperamos frente a la tele (tomando la leche, obvio) ese momento en el que los personajes “malos” de los dibujitos se vengarían de los “buenos”? Muchas. Bah, millones, creo. Por ejemplo: quién no soñó con ver a Silvestre devorándose a Piolín con todas las ganas. ¡Qué lindo! O por qué no poder disfrutar de una buena poronga metida por Tom partiendo en dos a Jerry. Sería excelente. Y ni hablar del Coyote reventando al Correcaminos, obviamente con un producto Acme que de resultado. Estaría bárbaro poder ver, por lo menos, ese deseo una vez. Pero por el momento no pasó; sin embargo, los dibujos están. Algún día, pronto, llegará ese instante. Mientras tanto, seguiré soñando desde este blog, imaginándome cómo esos héroes del silencio, que se bancaron más de un golpe, se podrán tomar revancha de sus fucking enemigos, esos, los tirados a bueno. Total, soñar no cuesta nada.

18.2.09

Chichem, en letra de Joaquín

No sé ustedes, pero lo que escribió el cosecha 45 Sabina es justamente lo que me pasa a mí. Y bueno, dicen que los locos se entienden. Por eso, comparto la letra del tema "Y sin embargo". Posta, cuando tenés a esa persona al lado que tanto amas, algunas veces, la queres matar y deseas estar a la vez con miles; pero cuando no la tenés, la extrañas. ¿Quién nos entiende?

Y SIN EMBARGO

De sobras sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera.

Y, sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado de haberme conocido, lo confieso. Tú que tanto has besado tú que me has enseñado, sabes mejor que yo que hasta los huesos sólo calan los labios que no has dado, los besos del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada, el pasillo de un tren de madrugada, un laberinto sin luz ni vino tinto, un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando y, sin embargo, cuando duermo sin ti contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado, y si te vas me voy por los tejados como un gato sin dueño perdido en el pañuelo de amargura que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo y, sin embargo, cuando pido la llave de un hotel y a media noche encargo un buen champán francés y cena con velitas para dos, siempre es con otra, amor, nunca contigo, bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina, un teléfono ardiendo en la cabina, una palmera en el museo de cera, un éxodo de oscuras golondrinas.

Estribillo: Y me envenenan los besos que voy dando...

Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina y bailes sin orquesta y ramos de rosas con espinas.

Pero dos no es igual que uno más uno y el lunes al café del desayuno vuelve la guerra fría y al cielo de tu boca el purgatorio y al dormitorio el pan de cada día.

Estribillo: Y me envenenan...

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14.2.09

Que 20 años no es nada

En este 2009 se cumple el vigésimo aniversario de Los Simpsons, el 17 de diciembre. Desde su debut en 1989, la familia amarilla no dejó de hacer reír a propios y extraños. Pero no son los mismos de antes. Cambiaron. Y no sé si para bien. Ahora, por sus 20 años de vida decidieron que la presentación sea distinta, con un toque de alta definición y varios personajes que no estaban en la vieja, como ser ¡Disco Stu! Vos, ¿qué opinas? Ahí va la bala... digo, el video.

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3.2.09

Pequeñas estupideces

Me llegó esto al mail y, sinceramente, me sentí identificado. Cuando lo leas ta va a pasar lo mismo. ¿O me vas a decir que no?

¿POR QUÉ?

1- Cuando están aburridos van a la cocina y abren la heladera. Como nada les apetece, la cierran. Cada 10 minutos repiten esta operación. ¿Qué esperan?¿Que aparezca su plato favorito?

2- Cuando el control remoto de la tele se está quedando sin pilas, aprietan con más fuerza los botones (y con insistencia) ¡A veces hasta con ambas manos! ¿Eso recarga las pilas?

3- Ni bien les suena el celular y lo atienden, se ponen de pie y empiezan a caminar mientras hablan. ¿La caminata les activa el centro cerebral de la palabra? ¿O es que tener apoyada la cola les entumece las ideas? ¡Quédense quietos!

4- Cada vez que meten algo en el microondas se quedan mirando, como pelotudos, cómo gira el plato.

5- Escuchan ruidos en la casa y creen que hay alguien asechando. Las luces no las prenden...claro, pero se acercan despacito y anuncian a viva voz: “¿QUIÉN ANDA AHÍ? Felicitaciones, el que estaba a lo oscuro acaba de conocer tu posición por el sonido. O peor aún, no falta el boludo que grita “TENGO UN ARMA”. Fabuloso: le acabas de decir dónde estás y además le diste tiempo para que cargue su propio revólver y te llene de plomo.

6- Me corté el pelo hace una semana. Todos los que me vieron no pudieron resistir la frase: “¿Te cortaste el pelo?” (no pelotudo... se me encogió)

28.1.09

El Gordo y el "Flaco"

Recordar algo viejo siempre te saca una sonrisa. Es así. Sin ir más lejos, el lunes en casa del Chochán pegamos un asadito, tranquilo, entre él y yo. Como previa compramos una picadita con queso, jamón, salchichita criolla, las infaltables aceitunas (verdes siempre) y pan. Obviamente, como no podía ser de otra manera, acompañada por una excelente Quilmes. Sin hablar durante media hora, y mirándonos cara a cara mientras la comida desaparecía de la mesa, la sensación de placer mutua fue increíble. Sólo era la entrada. Luego llegó lo mejor: un vacío bien blandito y unos choricitos, esos, los que te hacen eructar de la mejor manera dándote el orgasmo de tu vida y te deja listo para decirle a una chica “holaaaaaaaaaaaa” (con el vientito incluido) ¡qué lindo!
Pero momento. Antes que se haga el asadito conversamos, con la panza a medio llenar, sobre cómo desaparecieron un montón de tonteras. Y el primer ejemplo que tiré (la segunda Quilmes ya estaba en la mesa y el olorcito a asado comenzaba a sentirse) fue qué pasó con la denominación “Video Clip”. ¿Por qué ahora nadie llama así a los videos de música? ¿Es muy chino decir esa palabra? Pablín, agarrándose la cabeza, replicó: “¡Noooooo, mirá lo que te acordaste!”. Risas de mi lado y del suyo. Así, la primera evocación al pasado se esfumaba, como la segunda cerveza. ¡Que se venga la tercera! Y vino nomás. Ya helada, ella llegó en el momento justo para el asado. Nuevamente el silencio. Sólo se disfrutaba el sabor (el bajón lo hacía mucho más rico). Entonces, las preguntas regresaron: “¿Qué pasó con las presentaciones de los boliches?”, tiró el Gordo. “No te acordás lo que eran”, siguió, emocionado, a lo Fidel Nadal. “Encima tenías en varios idiomas”. Por supuesto comenzamos a nombrar los que ponían las mejores intro. ¿Quién no habrá esperado hasta las 3 ó 4 para entrar a bailar, sabiendo que a esa hora el DJ arrancaba la conga, justamente con una presentación, donde la mayoría de las veces terminaba con “Five (5), four (4), Three (3) two(2), One (1)”. ¿O me equivoco?
En síntesis: Gran noche tuvimos con el Gordo (yo soy el "Flaco" eh) Como si fuera poco, con postre incluido: dos poderosas barras de Bon o Bon. Excelente. Espero que se repita, al igual de cómo estoy repitiendo todavía los chorizos.

21.1.09

Cantaniña

Ana mira y aprende. De a poquito, con toda la curiosidad del mundo, empieza a conocer la música. Sus primeros cantitos ya se oyen por el departamento. La canción elegida es una que, justamente, fue de mis preferidas de chico. La repite una y otra vez, con una vocesita tierna, que dan ganas de comerla. No hay forma: la nena crece a pasos agigantados. Y sus ojitos color de cielo hacen iluminar mis días. Dentro de un par de años, allá fuera, en algún lugar, conocerá su destino. Mientras tanto, su piel de caramelo será el dulce más rico que su papá, tal vez un poco niño, pueda pedir.
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16.1.09

Respirar Buenos Aires

El azul oscuro de la noche, lentamente, comienza a transformarse en celeste. El sol, de menor a mayor, acompañado por un cálido viento, se aproxima a la ventana del séptimo D de calle Montevideo. Un leve pero molesto ruido suena. Proviene de una guardería. ¿Lo bueno? Funciona como despertador. “Buenos días, Buenos Aires. Hay que salir a tomar aire”, digo. Y lo hago. Es mi último día
Un placentero recorrido por Capital me espera. Ya hice todas. Pero Avenida Corrientes es mi destino final; y el obelisco, el objetivo principal. Pero me desilusiono. Grande al pedo, lo observo. No me interesa mucho, entonces, sigo. Los 33 grados pegan sobre mi cuerpo. Poco me importa. Pero sí al que está a la par mía: Gonza. Con una BERMUDA (pocos entendemos el chiste de por qué “BERMUDA” con mayúscula), remera azul y llantas -que sólo a él le gustan- cambiamos el rumbo y partimos a Palermo. Busco a Martín, pero en vez de eso me encuentro con unos bosques alucinantes y flashantes.
Feliz, vuelvo con una sonrisa a donde comenzó todo: el departamento. Tengo que bañarme, cambiarme y emprender viaje a Tucumán. Pero antes, una última parada: el Coto. El Súper que me vio entrar durante 10 días de 6 a 8 de la noche. Y como no podía ser la excepción, como todas las veces que fui, el ruido “tiri ri, tiri ri” del despertador que venden en la puerta, me atrapa.
Una vez adentro, junto con Gonza, compramos alto bajón (o sea ¡señoras hamburguesas!) y regresamos al 7D de Montevideo al 500. Comemos. Luego, llega el otro de la historia: Alfred. Estuvo ocupado con un hombrecito de trompetita toda la tarde, pero tiene tiempo para despedirme. Lo hace. Como buenos amigos, los dos me acompañan hasta Retiro. Lloro. ellos lloran. Todos lloramos (algunos de alegría) Así, parto contento. Y mi cabeza sólo piensa en lo hermoso que fue Buenos Aires: sus edificios, su gente, su modernidad, su antigüedad… todo. Fueron unas espléndidas (me convierto en una gorda rubia) vacaciones. No me puedo quejar. Por suerte, y después de mucho tiempo, volví a respirar Buenos Aires.

2.1.09

Bs As, allá voy

Listo. Me voy. "Me viene", grita una piba que corre apurada al baño. Me fui. Buenos Aires me espera, iluminada, como el chico que llega iluminado. Serán 7, 10... 15 días, no lo sé. Pero sí estoy seguro que mi cabeza se calmará un poco, como así también mi cuerpo de este Tucson maldito. Además, bah, lo mejor, volveré a juntarme con amigos que partieron a la ciudad de la furia en busca de un excelente futuro. Todo incluido en el combo. Sí, al precio de uno. Gran forma de arrancar el 2009, que espero, sea de puta madre. Bueno, no los aburro más, son vacaciones. Y como tal, hay que disfrutarlas. Ojalá tengan un tremendo comienzo de año todos los que hicieron el aguante leyendo, dejando sus comentarios y hasta dándome ánimos en los malos momentos. Gracias. Mil gracias. No me extrañen. Yo no lo haré. Este post se autodestruirá en dos semanas. Mientras tanto, Bs As, allá voy...

30.12.08

TucuTrip

Se termina el 2008. ¡Al fin! Por eso, junto a mi amigo Gonza, que vino unos días de Baires a descansar a Tucson, hicimos el último viaje del año en el flamante R12. El destino elegido fue San Javier. Nos pasó de todo. Y también hicimos de todo (no piensen mal, eh) Sólo hay que observar el video para sacar sus conclusiones. El de camisa es el loco. El de gafas blancas, Disco Stu. ¡Enjoy! Y Feliza me muero... digo ¡Feliz año nuevo!

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22.12.08

Mahna Mahna

Ya se acerca Nochebuena, ya se acerca Navidad, para todos, el regalo de Juan. O Chichem. O Disco Stu. O... ¡Mahana Mahna! Una joyita de 1976, de los Muppets. De principio a fin, sin desperdicio. Además, si no me equivoco, la canción suena en una publicidad de fideos de no sé qué marca. Si alguien sabe el significado de esta palabra, por favor, me lo explica, obvio, si no es mucha molestia (no, pase usted; después de usted...) Ahora, ríe, invita a Ryo y vamos al río. Nos estamos oliendo. ¡Y felices fiestas!
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21.12.08

"¡Mi MP3, mamucha!"

Llueve. Es domingo. No hay nada para hacer. Para colmo, se cortó la luz. Por eso, fiel a mi estilo, decido buscar mi Pen Drive para escuchar MP3. Examino, investigo. No lo encuentro. Desesperado, le consulto a mi mamá: “Che, vieja, viste mi aparatito de música”. "Sí", me contesta, señalándome el walkman viejo de mi hermana que llevó a su gira de Bariloche, en 1993. La observo delicadamente y me digo a mí mismo: “¿Escuché bien?”. Haciéndome el tonto, creyendo que ella comprendió mal, vuelvo a consultarle: “¡Mi MP3, mamucha!”. “¿Tu qué?”, me responde. Agarro un vaso con jugo, me tranquilizo, la siento y, ya que no hay luz y no se puede salir por la gran cantidad de agua que hay afuera, decido como buen hijo explicarle, aparte de que estamos en el Siglo XXI, lo que es un Pen Drive y un MP3. Claro, le resumo todo para que no se pierda detalles. “Esto, lo que tengo en la mano (el Pen) es un dispositivo inalámbrico que te permite transportar todo lo que deseás, desde tu computadora a cualquier otra, sin ningún problema".
Ella, una cincuentona, lo agarra, lo analiza y me cuestiona: “¿Y qué tiene que ver con el MP3?” Antes de contestarle, le cuento, ya que estaba entonado con la historia, qué es lo que me discutió. “El MP3 es un formato para grabar música en espacio reducido y de gran calidad, que permite comprimir lo que ocupa una canción hasta 10 veces”, le digo, haciéndome el canchero con la respuesta. Me observa, me agarra la cabeza y me pregunta: “¿Estás bien?”, como indicándome que dije cualquier cosa. “Lo que te trato de decir es que ahora en el Pen Drive, el nuevo ‘walkman’ para vos, podés escuchar, gracias al MP3, alrededor de 100 canciones seguidas, sin repetir, por ejemplo, en un viaje”.
Haciéndose la que captó todo, me tira el remate final: “Bueno, che, siempre es mejor comenzar de cero, ¿no?”. Y... madre hay una sola.
PD: Lo que leyeron es algo que escribí hace un tiempo en http://www.diarioinfotec.com.ar/ Visiten el sito. Está copado y hay unas notitas mías en la sección "Arrancá de cero". Saludos, terrícolas. Ah, y la señora de la foto no es mi mamá.