30.9.08

Barú Budú Budía

En 1992, la jueza María Romilda Servini de Cubría había logrado que prohibieran a Tato Bores, quien la había nombrado en el sketch del programa en el que interpretaba al investigador Helmut Strass. Ante el acto de censura previa, los personajes más reconocidos del momento se reunieron para entonar el inolvidable "La jueza Barú Budú Budía es lo más grande que hay". Alto homenaje a un maestro.
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26.9.08

Alma Pirata

Viernes, 20.30. La tarde cae. El hombre se levanta. La noche lo espera. Manso y tranquilo, se dirige al baño. Mea. Sacude. Un pedito al paso y se retira. Hora de cambiarse; hay que ir a trabajar. ¿De qué? De la profesión más linda del mundo: Pirata. Paso a presentarlo. Su nombre es Héctor, el segundo de la izquierda en la foto. Metro noventa, cabello de Tarzán y panza porronera. Para muchos, un capo. Claro, no es ordinario. Es extraordinario. O héctordinario, como quieran. Agarra el celular (Nokia 1100) y comienza a hacer llama…. Perdón, a mandar mensajes de texto. Nadie responde. La carnada no aparece. Se preocupa. Invita amigos. Acceden. El bar de Bubus (el patio de la casa) el lugar elegido. La reunión de camaradería comienza. Para ingresar, mínimo, cuatro cervezas (y otras hierbas). La noche avanza. Las copas fluyen. Y para Héctor, de hombre a demonio hay un solo paso. Se vuelve loco. Quiere locas. Hora de partir. Un auto lo espera. Pero el que bebe no conduce. No hace caso, continúa igual. El lugar elegido es el Abasto, zona de grandes batallas. Allí, un Gitano le pide que encuentre a Gitana. Y así es. Señor boliche de miaus, ingresa. “Un Vodka con Speed”, ordena. Lentamente, las mujeres lo saludan. Lo reconocen. El, sin embargo, no. Está ebrio. Su sangre paraguayesca le tira. Quiere estar con todas. Pero no se queda con ninguna. 4 AM. Se acaba la joda y no es hora de leer, menos cuando toda la noche escuchó cumbia y vio a Cumbio bailarla. Se entristece. Vuelve a Casa, solari, como un indio. De pronto… ¡flash! El Nokia vibra y el vive. “Dónde estás”, pregunta el mensaje. No tiene Crédito (lo acabó en el transcurro de la agitada jornada tratando de encontrar a alguien) Se vuelve loco. Busca un 24hs. Lo encuentra (benditos sean) Compra una tarjeta de $10 e invita a la señorita a su morada. Acepta. La muchacha llega; él, se duerme. Ella lo aguanta. Abre un ojo, luego el otro. Un pete loco y lluvia de corazones. Lo hacen. Lo vuelven a hacer. La corre. Vuelve a dormir. Sábado, 20.30. La tarde cae. El hombre se levanta. La noche lo espera...

24.9.08

Recuerdos que no voy a olvidar

Viejos son los trapos. Y clásicos son las películas de Francella, Disi y compañía. Sin embargo, a más de uno no le agrada ese cine; el nuestro, el bizarro. ¿El por qué? Fácil. No tienen sentido. "¡De acá!", diría Olmedo. Y yo también. Porque soy un loco enamorado de esas maravillosas obras de arte ochentosas. Sí, sigo siendo un niño. Y no soy bajito, pero me gusta joder con la pelota. Un Bañeros 2 la playa loca; o Exterminaitors; por que no un Matamonstruos en la Mansión del Terror. ¿Te acordás? Cómo olvidarlas. ¿Y de las chicas? Obvio, las verdaderas, que no tenían nada armado. Adriana Brodsky, la Negra Traverso, Beatriz Salomón, Silvia Pérez o Susana Romero. Pero yo tuve mi gran amor: Mónica Gonzága. Además, en toda película siempre estaba esa broma fácil de entender. Como así también la intención de copiar. ¡Genios! Como a ET. Menos mal que acá no llamaron a casa. Sí a Monguito, el nuestro, el mejor. O al doble de ALF. El popular Glut, en las locuras del extraterrestre...
El tiempo pasó y muchos grandes valores (y no del tango) ya no están entre nosotros. Sí en una larga gira por el cielo. Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Javier Portales, Tato Bores, Minguito... tantos. Pero otros siguen acá. Y son queridos por muchos. Como los ya nombrados Emilo Disi y Guillermo Francella; Alberto Fernández de Rosa, Gino Renni, Berugo Carámbula. O ¡Paolo! con sus números matan; también Juan Carlos Calabró, el majestoso; y por supuesto Carlitos Balá. Seguramente me olvidaré de nombrar alguno, puede ser. Pero de algo no me olvido, y son de estas grandes películas argentinas, el verdadero cine nacional. Por suerte, del VHS al DVD hay un sólo paso. Y hoy por hoy tengo todas estas perlitas en mi videoteca. Gracias a ellos, almaceno recuerdos que no voy a olvidar...

23.9.08

Llamado a la solidaridad

Monti (no el periodista) está enfermo. Nadie encuentra la cura. Hace días que no sale de su casa. El problema comenzó en un Shopping de Yerba Buena, en su primera visita al lugar. Traje impecable, bastón en mano y un glamoroso sombrero distinguen al buen hombre. Caminando, de pronto, se encuentra con una imagen aterradora. Se detiene. En su cabeza recuerda la clásica película de terror "Cosecha Negra". Queda paralizado. Ve -como en la movie de los 90- a un grupo de jóvenes que tienen su propia secta. Pero estos son distintos. Se dicen llamar Floggers. Pantalón chupín, zapatillas Nike, anteojos pantalla plasma, remeras de todo los colores y peinados locos hacen confundir al pobre tipo. Más cuando los pibes comienzan con su ritual: el electro dance. Y peor con su manera de hablar, con un dialecto inentendible ("ahre", "t amo blda" "psste plsss", "sseme 1 pte"). Claro, él tiene 87. Y por todo lo que ve, el corazón le juega una mala pasada.
Fuentes cercanas aseguran que sufrió un colapso por ver a los niños con pinta de mujercita, y a las niñas con pinta de varoncito; pero hay otra versión, la no confirmada. Para muchos, a Monti le copó observar a las gatitas de 15, que además tienen toda la onda encima, motivo por el cual su corazón quedó con agujerito. Como el de muchos. Lo concreto es que the old man (no vive en un country) sigue enfermo. Y sin cura (¿y rabino?) Urgente, se nos va. Un llamado a la solidaridad...